Vibe coding: la generación que crea apps conversando con la IA (sin saber programar)
¿Qué es el vibe coding?
La práctica de crear software conversando con una IA en lenguaje natural: describes lo que quieres, pruebas lo que genera, pides ajustes y repites, sin escribir ni auditar el código. El término lo acuñó en 2025 el investigador Andrej Karpathy.
Hay gente lanzando aplicaciones sin saber qué es una variable. Le describen la idea a una IA en su idioma ("quiero un sitio que organice el calendario de asados con mis amigos"), piden ajuste tras ajuste ("ahora haz el botón más grande", "ahora guarda el historial"), y en unas horas tienen algo funcionando en pantalla. La práctica ganó nombre: vibe coding, programar al feeling, conversando, sin mirar (ni entender) el código que la IA escribe por debajo.
Se volvió chiste entre programadores y fiebre entre todos los que siempre tuvieron una idea en el cajón. Las dos reacciones son correctas al mismo tiempo, y eso es lo que hace interesante el tema.
Qué es, exactamente
Vibe coding es usar una IA como programadora mientras tú te comportas como cliente: describes el resultado, pruebas lo que entrega, señalas lo que está mal y pides el siguiente cambio. El ciclo es conversar, probar, conversar. El término lo acuñó en 2025 el investigador Andrej Karpathy, medio en broma, para describir esta forma de programar "entrando en la vibra" y aceptando lo que la IA sugiere sin auditar cada línea.
A diferencia del no-code clásico (arrastrar bloques visuales), en el vibe coding hay código de verdad siendo escrito. Solo que no lo escribes tú.
Cómo es en la práctica: de la frase a la pantalla
Una primera sesión real:
- Tú: "Quiero una página para controlar los gastos del viaje con mis 4 amigos. Cada uno registra lo que pagó y al final muestra quién le debe a quién."
- La IA: genera la página, con formulario, lista y el cálculo de la división.
- Tú: "Quedó bien, pero quiero que se guarde aunque cierre el navegador. Y ponle un color a cada nombre."
- La IA: ajusta. Pruebas, se rompe, pegas el mensaje de error en el chat, lo arregla.
En una noche, el divisor de gastos existe y el grupo del asado lo está usando. Nadie leyó una sola línea de código.
Qué se puede construir de verdad (y dónde se rompe)
Funciona muy bien para: prototipos para validar una idea antes de invertir, herramientas internas (calculadoras, formularios, paneles simples), automatizaciones personales y MVPs para mostrar a clientes o socios. Es decir: software pequeño, de uso propio o de pocas personas, donde equivocarse cuesta poco.
Dónde se rompe: seguridad (la IA olvida cerrar puertas, y tú no sabes qué puertas existen), escala (la app que funciona para 5 amigos se derrite con 5 mil usuarios), mantenimiento (cuando el castillo de código que nadie leyó se rompe, encontrar dónde es arqueología) y datos sensibles (guardar documentos y tarjetas en una app de vibe coding es buscarse problemas).
Por qué los programadores tuercen el gesto (y en qué tienen razón)
La crítica no es corporativismo. La programación profesional es 20% escribir código y 80% garantizar que aguante el mundo real: casos extremos, ataques, crecimiento, el colega que dará mantenimiento. El vibe coding entrega el 20% con brillo e ignora el 80%, y quien no programa no puede ver lo que falta. Para software descartable, perfecto. Para software que carga dinero o datos ajenos, el 80% sigue siendo el producto.
La lectura madura: el vibe coding es a la programación lo que el microondas a la cocina. Resuelve de verdad una clase enorme de comidas, y los restaurantes no desaparecieron.
Qué cambia para quien nunca programó
Cambia lo principal: se acabó la barrera de entrada de la idea. Durante décadas, tener una idea de app sin saber programar significaba archivarla o pagar caro. Ahora el costo de probar bajó a una noche de conversación. La mayoría de las pruebas seguirá muriendo (la mayoría de las ideas muere, con o sin IA), pero ahora mueren por mérito, no por falta de acceso.
Y está el efecto colateral educativo: mucha gente que empieza con vibe coding termina queriendo entender qué hace la IA, y aprende lógica de verdad en el camino, con un motivo concreto.
Cómo empezar esta noche
- Elige un dolor pequeño y tuyo: el divisor de gastos, el sorteo del amigo secreto, el organizador del fútbol. Útil y descartable.
- Descríbelo como a una persona: qué aparece en pantalla, qué pasa al hacer clic, qué debe quedar guardado.
- Pide una cosa a la vez: versión mínima primero, ajustes uno a uno. El pedido gigante genera respuesta confusa.
- Pega los errores en el chat: ¿algo se rompió? Copia y pega. La IA arregla su propio código sorprendentemente bien.
- Regla de oro: nada de contraseñas, dinero ni datos de terceros en tu app debut.
Saber programar sigue valiendo, y quizás más que nunca: alguien tiene que responder por el 80%. Lo que se acabó fue la excusa para no intentar. Esa idea tuya en el cajón cuesta, desde hoy, una conversación.
Preguntas frecuentes
La práctica de crear software conversando con una IA en lenguaje natural: describes lo que quieres, pruebas lo que genera, pides ajustes y repites, sin escribir ni auditar el código. El término lo acuñó en 2025 el investigador Andrej Karpathy.
Sí, con límites: prototipos, herramientas internas, automatizaciones personales y MVPs funcionan bien. Aplicaciones con muchos usuarios, datos sensibles o dinero siguen exigiendo ingeniería profesional por seguridad, escala y mantenimiento.
En el no-code armas el software arrastrando bloques visuales dentro de una plataforma. En el vibe coding hay código real siendo escrito, solo que por la IA, a partir de tus instrucciones en lenguaje natural, lo que da más flexibilidad y también más formas de romperse.
Los principales: fallas de seguridad invisibles para quien no programa, apps que no aguantan el crecimiento de usuarios, mantenimiento de un código que nadie leyó, y exposición de datos sensibles. De ahí la regla: nada de contraseñas, dinero ni datos de terceros en apps debut.
Elige un dolor pequeño y personal (un divisor de gastos, un organizador de turnos), describe el resultado como a una persona, pide una versión mínima y ajusta un pedido a la vez, pegando en la conversación cualquier error que aparezca.

Ejecutivo de datos e IA con más de 20 años construyendo tecnología que mueve negocios. Microsoft Certified Trainer, con formación ejecutiva en MIT Sloan. Al frente de Data Lover, forma profesionales y lidera proyectos de IA en empresas.
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